El Gigante de Altzo
MIGUEL JOAQUÍN DE ELEICEGUI ATEAGA (1818-1861)
EL HOMBRE QUE DIO A CONOCER ALTZO

Miguel Joaquín de Eleicegui, retratado junto a su padre (a su izquierda) y su hermano Juan Martín (a su derecha).
ÍNDICE: Todo el documento en formato PDF aquí
PÓRTICO: JUSTIFICACIÓN DE LAS FUENTES DOCUMENTALES
TRAYECTORIA BIOGRÁFICA DEL HOMBRE QUE DIO A CONOCER ALTZO
Nacimiento, infancia y familia
La iniciativa para exhibirse
Viajes y exhibiciones
Medidas antropométricas y objetos personales
Etiología de su gran tamaño
Personalidad de Joaquín
Situación económica
Muerte
Homenaje construido con hormigón
Juan Lope Jiménez, autor del relieve
OTRAS PERSONAS GIGANTES
NOTAS

MIGUEL JOAQUÍN DE ELEICEGI ATEAGA, EL GIGANTE DE ALTZO
PÓRTICO: JUSTIFICACIÓN DE LAS FUENTES DOCUMENTALES
En la búsqueda bibliográfica sobre el Gigante de Altzo, se han consultado diversas fuentes documentales. Consideramos que las siguientes han resultado ser las más fidedignas:
Gregorio de Múgica. Destellos de Historia Vasca Vol. II Págs.29-33. Colección Auñamendi. Editorial Auñamendi, 1962. San Sebastián.
Serapio Múgica. Euskal-Erria, Revista Bascongada. El Gigante de Alzo. Tomo XXXV (1896, segundo semestre). Págs. 410-414. Director: Antonio Arzac, 1896. San Sebastián.
Higinio Gandarias Ibaibarriaga. Miguel Joaquín de Eleicegui Ateaga: El Gigante de Alzo (1818-1861). Boletín de la Real Sociedad Vascongada de los Amigos del País. Año XXXV. Cuadernos 1 y 2 (1979). Págs.141-216. San Sebastián.
Jesús Elosegui Irazusta. Algunos datos biográficos referentes a Miguel Joaquín de Eleicegui Ateaga (1818-1861) Altzo-ko aundiya El Gigante de Alzo. Boletín de la Real Sociedad Vascongada de los Amigos del País. Año XXVI. Cuadernos 2 y 3 (1970). Págs. 279-289. San Sebastián.
El escrito de Higinio Gandarias presenta la discusión a cerca de los datos contradictorios y la serie de inexactitudes que se han escrito en torno a la historia del Gigante de Altzo. Investiga la información contradictoria y muestra sus conclusiones. El presente trabajo tratar de aunar las aportaciones de diversos autores y el/la lector/a encontrará datos e información objeto de discusión. A este respecto, debemos señalar que las afirmaciones que se presentan se basan en la aportación de Gandarias, quien durante años vivió como hermano carmelita en Altzo.
Por otra parte, los datos biográficos más relevantes de Miguel Joaquín de Eleicegui (tales como las fechas de nacimiento y muerte) así como el contrato mediante el cual firmaba para participar en las exhibiciones, se han verificado en el Archivo Histórico Diocesano del Obispado de San Sebastián en octubre de 2003.
Las imágenes que ilustran este testo las han cedido las siguientes entidades:
Colección Fotográfica del Ayuntamiento de Altzo. Altzo.
Fototeca de la Fundación Kutxa. Donostia.
Archivo General de la Diputación Foral de Gipuzkoa. Tolosa.
TRAYECTORIA BIOGRÁFICA DEL HOMBRE QUE DIO A CONOCER ALTZO
Miguel Joaquín de Eleicegui, El Gigante de Altzo ha dado a conocer el nombre de Altzo en nuestra tierra y fuera de la misma. Fue presentado como el Gigante Vasco en Europa. Hoy por hoy, suele resultar inevitable hacer algún comentario acerca de las medidas corporales del Gigante cuando ocasionalmente se menciona el pueblo de Altzo.
Amante de su tierra, El Gigante de Altzo existió de verdad, fue un hombre de carne y hueso, a pesar de que aún todavía hay quien piensa que se trata de un personaje mitológico. He aquí su trayectoria biográfica:
Nacimiento, infancia y familia
Miguel Joaquín nació el 10 de julio de 1818, a las cuatro de la mañana en el caserio Ipintza de Altzo Azpi (Altzo de Abajo). El caserío era conocido como Ipintza-Zahar o Ipintza Zarra y posteriormente tomó el nombre de Ipintza Haundi. En la Villa de Altzo pueden distinguirse dos zonas: Altzo Azpi o Altzo Behekoa (Altzo de abajo) y Altzo Muino o Altzo Goikoa (Altzo de Arriba). El caserío Ipintza pertenece a Altzo Azpi.

Ipintza se sitúa en Altzo Azpi. A la izquierda de la imagen se distingue, Altzo Muino. Fotografía de 2003.
Joaquín fue el cuarto de los nueve hermanos y hermanas. Tuvo tres hermanos más mayores y tres hermanos menores que él. Las dos hermanas eran las más jóvenes de la familia. Su padre fue Miguel Antonio de Eleicegui (1790-1872) y su madre, Ignacia Antonia Ateaga (xx- 1829). El padre era de Altzo, la madre de Orendain. El abuelo y la abuela por parte del padre eran de Altzo. La abuela y el abuelo, por parte de la madre, vivieron en Orendain. Las medidas corporales de los padres, los hermanos y las hermanas del gigante como de otros familiares no han sido destacados en ninguna de las fuentes documentales.
Miguel Joaquín tenía diez años cuando murió su madre. Su infancia y adolescencia transcurrieron normalmente, siendo su desarrollo similar a sus coetáneos.

El caserío Ipintza con el aspecto actual. En el centro está el relieve que representa al gigante. Fotografía de 2003.
La iniciativa para exhibirse
Siendo adulto, Miguel Joaquín sufrió una enfermedad grave que ninguno de los autores ha especificado. Tras esta enfermedad fue cuando el gigante comenzó a crecer desmesuradamente: en poco tiempo creció muchísimo. Parece ser que el vecindario, al poderle ver a menudo, estaba acostumbrados con su talla. Sin embargo, cuando bajaba a Tolosa, sorprendía a quienes le veían. Solía pasar por Tolosa con el carro de leña tirado por bueyes. La gente que le veía quedaba admirada y no podía evitar hacer comentarios acerca de su tamaño al poder distinguir la cabeza del gigante que sobresalía por encima del carro lleno de leña..
En aquella época, Phileas Taylor Barnum (1810-1891), un hombre norteamericano dedicado a la gestión de espectáculos, se hizo mundialmente famoso. Exhibía en el circo a acromegálicos, desfigurados, enanos... y se hizo muy conocido gracias a exhibir miserias humanas y al atraer la atención del público inventando personajes falsos.
Es lógico pensar que el renombre internacional de Barnum influyó en la iniciativa de exhibirse del gigante como en la admiración que creaba en el público que lo visitaba a este. De modo que la idea de mostrar al gigante en el circo, y tratar de lograr así fortuna y fama, tenía un claro precedente.
José Antonio Arzadun formó una sociedad para llevar al gigante a diversas ciudades y así ganar dinero. Los miembros de dicha sociedad fueron los siguientes: José Antonio Arzadun, de Lecunberri; José Joaquín Arrese de Tolosa; Joaquín Beraza de San Sebastián y Matías Lizarribar. El 17 de marzo de 1843 la sociedad, Miguel Antonio Eleicegui ?padre del gigante -, Juan Martín Eleicegui ?hermano del gigante ? y el propio gigante firmaron el contrato con los fines arriba mencionados.

El gigante firmó el contrato para participar en las exhibiciones con la sociedad creada por José Antonio Arzadun.
Viajes y exhibiciones
Juan Cruz Sarasola fue el notario ante el que firmaron la escritura mediante la cual el gigante estaría a disposición de la sociedad. A partir del 15 de abril de 1843 y durante un año, el gigante debía sería conducido por la sociedad, con el fin de sacar alguna utilidad del público debido a la magnitud de la talla del mismo. Así decía el contrato:
- La Sociedad entregará desde el día 15 de abril próximo venidero, trece onzas (*1) de oro, a saber: seis y media onzas el mismo día 15 de abril, y las restantes seis y media onzas al fin del año, que vencerá el 14 de abril de 1844 al hermano del gigante, Don Juan Martín, que le había de acompañar, se le darían las debidas seguridades y fianza, la manutención y como vestuario 4 camisas de lienzo regular.
- Todas las gratificaciones serían para don Miguel Joaquín.
- Si don Miguel Joaquín cayese enfermo, los gastos de la enfermedad correrían a cuenta de la Sociedad durante el primer mes; pasado éste, si la enfermedad continuara, la sociedad estaría todavía obligada a practicar las necesarias diligencias para internar a Miguel Joaquín en algún hospital, pero los gastos, que se originaren una vez pasado el mes, no correrían a cuenta de la Sociedad.
- La Sociedad debía permitirle la Asistencia a Misa todos los días de precepto, en cualquier lugar que se hallare.
- Si la sociedad desistiera de sus propósitos antes de cumplir el año, debía entregar a Miguel Joaquín en la Villa de Altzo, en su casa nativa de Ipintza, y debería darle íntegra la cantidad contratada, como si hubiera transcurrido el año entero, aunque sólo hubiese estado a las órdenes de la Sociedad por dos meses o aún menos.
- Todo el tabaco que necesitase para fumar, correría a cuenta de la Sociedad.
- Si pasado el año, ambas partes pidieran la anulación del contrato, la Sociedad habría de satisfacer a Miguel Joaquín un duro diario por el tiempo que continuara, a parte de la alimentación, vestimenta y atenciones a sus restantes necesidades, expresadas en las condiciones anteriores.
- Era condición expresa que la Sociedad no podría pretender embarcar en ninguno de los mares a Miguel Joaquín; pero podría llevarle por las poblaciones que le pareciere, indistintamente, sea de España, o de cualquier otro Reino.
En las fuentes bibliográficas a las que hemos hecho referencia en la introducción, podemos hallar muchos datos contrapuestos sobre los viajes realizados por el gigante. He aquí algunas de las afirmaciones que se han hecho a este respecto:
- La primera salida fue a Bilbao en un carro de alquiler. Los primeros años, debido al tamaño del carro, el gigante solía tener que viajar agachado y esto resultó perjudicial para su salud. Posteriormente, viajó en su propio carro que resultaba más adecuado a su tamaño.
- Con 25 años, en 1843, los datos muestran que estuvo en San Sebastián.
- A los 27 años, en 1845 los sitúan en Paris.
- En 1847, cuando contaba 29 años, ya había visitado España, Portugal y Francia.
- Es probable que en 1854, contando el gigante 36 años de vida, ya hubiera recorrido España y diversas ciudades, tal y como se expresa en su testamento escrito en 1853.
- Los datos más significativos son los siguientes: visitó en Madrid a la reina Isabel II; en Francia, al rey Luis Felipe; en Portugal, a la reina María de la Gloria; y a la reina Victoria I, en Inglaterra.
Con el fin de atraer al público a las exhibiciones del gigante, utilizaron trucos similares a los utilizados por el norteamericano Barnum, vistiéndolo de turco o de general de la armada española.

Imagen dibujada por el señor Lopez Alén. La original es una litografía firmada por Lujol en 1846. En la imagen el gigante va vestido, a propósito para exhibirse, de general de la armada española.
Medidas antropométricas y objetos personales
Es curiosa la cantidad de medidas diferentes que aparecen en los documentos, refiriéndose a la talla del gigante. Las medidas originales se cincelaron en el pórtico de la iglesia San Salvador de Altzo Azpi. Cada vez que el gigante volvía de uno de sus viajes, sus amigos, con el rector de la iglesia a la cabeza, tomaban las medidas de altura y anchura del gigante. De cada viaje volvía cada vez más grande.
Gandarias tomó en cuenta las obras de relleno de 1902, la irregularidad del suelo, y tuvo en cuenta otras tantas variables a la hora de dar datos acerca de las medidas del gigante. Realizó diversas mediciones y concluyó lo siguiente:
Altura
Primera medición: 2 metros, 10 centímetros y 3 milímetros
Segunda medición: 2 metros y 25 centímetros
Tercera medición: 2 metros, 35 centímetros y 7 milímetros
Última medición: 2 metros, 41 centímetros y 1 milímetro.
2 metros y 42 centímetros es la medida conclusiva.
Anchura
Con los brazos en cruz, desde la punta de una mano hasta la otra: primera medición: 2 metros y 27 centímetros.
Última medición: 2 metros y 42 centímetros
Testigos de la gran talla de Miguel Joaquín son los objetos que él utilizaba cotidianamente. El 20 de diciembre de 1916, una serie de objetos que habían pertenecido al gigante fueron llevados al Museo Municipal de San Sebastián, quedando así, en manos de la Comisión Etnográfica Vasca del Museo San Telmo. Algunos de los objetos que fueron entregados fueron los siguientes:
-SILLA. Desde el suelo hasta el asiento, 64 centímetros. 50 centímetros de ancho, 42 centímetros de adelante atrás y 38 centímetros de respaldo.
-GUANTES. Dos guantes de piel de cabritilla hechos en Paris. Desde la muñeca hasta el extremo del dedo medio miden 33 centímetros.

Los sombreros, los guantes y la horma de zapato que han estado expuestos durante años en el museo San Telmo.
-ZAPATO. La horma del zapato mide 39 centímetros de largo y 11 de alto.
-DOS SOMBREROS DE COPA. Miden 7 ? puntos, es decir, 62 centímetros de circunferencia. Uno de los sombreros mide: 23 centímetros de alto, 21 centímetros de ala. El otro mide: 23 centímetros de alto, 35 centímetros de ala y 41 centímetros el ala grande. Uno de ellos fue fabricado en Madrid por Domingo Guevara y lleva las iniciales de Joaquín: J.E.
-RETRATOS. Entre otros, se encuentra el retrato del gigante con su padre. Se trata de un retrato de Lujol hecho a lápiz en 1846, estampado en la Litografía de Mr. Constantin de Toulouse (ver imagen arriba).
Antes de que comenzara la misa, tanto los vecinos como el gigante, esperaban en el pórtico de la iglesia San Salvador. Joaquín solía sentarse a veces en el petril que había allí y que medía 1,11 metros. Al parecer, sentado allí, los pies le llegaban hasta el suelo. En la misma iglesia, a la hora de confesarse, se arrodillaba ante el confesionario y el cura, para no estar más bajo que él solía ponerse de pie.
Era barbilampiño y delgado. Todos recalcan que era un hombre proporcionado, cuando lo común en personas gigantes es tener deformidades y cuerpo desproporcionado.
También disponemos de información sobre su peso. Cuando tenía 23 años pesaba 16 arrobas (*2); es decir, 184 kilos. Cuando más pesó, llegó a las 17 arrobas y 17 libras; lo que es lo mismo que 203,32 kilos.

Bajo el título El incomparable gigante español, cartel de presentación de Miguel Joaquín.
Dicen que construyó la paredes que rodean su caserío. Los textos relatan que podía levantar las piedras a pulso y que era muy hábil en estas tareas. A pesar de esto, en opinión de los etnólogos de su época, Joaquín era un hombre débil y su fortaleza se debía a su gran musculatura.
Se ha calculado que de comer y beber consumía lo de tres personas. Durante un tiempo la sidra se la traía un recadista de Alegia. Este afirmaba que bebía diariamente una arroba de sidra (23 litros). También afirmaba que el gigante bebía de trago una botella de media azumbre de sidra (*3) y que el ruido que producía al respirar después de tan larga suspensión, era tal que se asemejaba al que produce la entrada del aire en una caverna.
Etiología de su gran tamaño
Respecto al gigantismo de Joaquín podemos encontrarnos con opiniones varias. El doctor Walker (antropólogo, profesor de Medicina en la Universidad de Harvard y experto en gigantismo) clasificó a Joaquín como acromegálico, destacando un hiperfuncionamiento de su hipófisis. Walker vino en 1962 a nuestras tierras por motivo de un simposium sobre gigantismo que nunca se celebró por falta de recursos.
La acromegalia y el gigantismo son trastornos diferentes. Si la secreción excesiva de la hormona del crecimiento se produce antes del desarrollo de los huesos (durante la infancia), se trata de gigantismo. Si por el contrario, esta secreción excesiva ocurre después de que los huesos se hayan formado (en la adultez), debemos hablar de la acromegalia. Este es el caso del Gigante de Altzo.
La acromegalia aparece entre los 20 y los 40 años. Joaquín sufrió una enfermedad grave a los 20 años, tras la cual comenzó a crecer desmesuradamente. Generalmente este trastorno ocasiona diversas malformaciones agrandando manos, piernas, dedos, mandíbula... También suelen aparecer otros síntomas como: dolor en las articulaciones, agrandamiento de algunos órganos como el corazón, fatiga, debilitamiento, dolores de cabeza, pérdida de visión...
Afortunadamente, el gigante era proporcionado físicamente, pero teniendo en cuenta su enfermedad, es muy probable que tuviera perturbaciones internas. Casi con seguridad, tuvo problemas en los sistemas vascular y renal.
Walker le diagnosticó tuberculosis pulmonar. El gigante tanto en su último testamento como en una instancia remitida a la reina Isabel II, se etiqueta a sí mismo como un aborto de la naturaleza. Al parecer, sentía vergüenza a causa de su gran tamaño. La gente le miraba de reojo con curiosidad. No pasaba desapercibido y esto le hacía sentirse mal.
La personalidad de Joaquín
En opinión del doctor Walker, Joaquín era algo simple y un tanto tímido. Ha sido descrito como un hombre bueno, humilde y trabajador. Quienes le conocieron tenían a Joaquín por un hombre de gran humanidad. No se trataba de una persona arrogante como ha podido ser retratado en el cartel que va vestido de general de la armada española.

Detalle del relieve levantado en hormigón que se ubica a un lado del caserío Ipintza. Fotografía de 2003.
Se suele decir que quisieron casarlo con una giganta inglesa lo cual económicamente podría beneficiarle pero al parecer, a Joaquín no le hacía ilusión. Lo que realmente quería el gigante era volver a su casa, a Ipintza.
Lo que más le gustaba era jugar los días festivos y los domingos por la tarde al tute con sus amigos. De vez en cuando jugaba a la lotería a escondidas; pero, el saber que no había ganado le producía tal tristeza que no podía disimular y en seguida se daban cuenta los demás de que había estado jugando.
Por otra parte, se ha subrayado su religiosidad. En el cuarto párrafo del contrato arriba trascrito aparece claramente la importancia que tenía el asistir a misa para él. Los días 19 y 26 de marzo de 1843, estando él en la ciudad de San Sebastián, se le impidió asistir a misa. Puede que el motivo fuera que la gente lo pudiera ver gratuitamente. Fue debido a esto que el padre del gigante, a través de su hermano Juan Martín remitió una queja a la Sociedad, exigiendo que cumpliera con su parte del contrato. En caso de no cumplir con lo acordado señalaba que anularían el contrato.
Se dice que era muy devoto a la Virgen del Pilar. En una ocasión que fueron a visitar la basílica de Zaragoza, debido a la multitud que se le acercó a Joaquín, parece ser que tuvo que intervenir la fuerza pública para poderle abrir paso.
Muestra de su religiosidad son también los testamentos que se detallan más abajo.
Situación económica
En general, se han divulgado afirmaciones negativas respecto a la condición económica de Miguel Joaquín. A menudo se ha asegurado que fue pobre y que murió de hambre. Tal y como dice Gandarias, la sociedad rechaza a las personas pobres y aunque el gigante lo hubiera sido, comenta que no deberíamos perder el aprecio hacia él. Estamos totalmente de acuerdo con esto.
De todas maneras, existen datos suficientes que prueban todo lo contrario. Principalmente lo sustentan dos factores: la capacidad de autoabastecimiento de los caseríos en aquella época y los testamentos del gigante.
En la época en la que vivió el gigante, en los caseríos no había mucho dinero pero tenían recursos suficientes para mantenerse sin salir del mismo: productos de la huerta, carne, leche... Se juntaban a la mesa diez o doce personas en aquella época. La familia podía asumir la manutención de un par de hijos más o menos y si, como se ha calculado, el gigante consumía como tres personas, se puede suponer que la familia era capaz de responder a sus necesidades.
Por otra parte podemos mencionar sus propiedades. Su primer testamento lo redactó a la edad de veinticinco años. En él dejaba dinero y una gran cantidad de misas pagadas de antemano entre otros bienes. Su segundo testamento lo preparó unos días antes de su fallecimiento. Aunque en él dejaba menos dinero que en el anterior, aumentó el número de misas que dejaba pagadas para después de su muerte. Concretamente, se trataba de 500 misas valoradas en ocho reales vellón cada una.(*4)
En las últimas salidas contaba con un carruaje propio, todo un lujo para entonces.
Por lo tanto, no se puede pensar que le faltara lo necesario para comer y vestirse.
Fallecimiento
En la última etapa de su vida sufrió algunas enfermedades. El doctor Walker atribuyó la muerte del gigante a tuberculosis pulmonar con cavernas calcificadas. Murió en Ipintza, su caserío natal, cuando contaba 43 años el 20 de noviembre a las cuatro y cuarto de la tarde. Tal y como pidió en su testamento, fue enterrado y para ello tuvieron que traer un gran ataúd desde Tolosa. Pidió que se orara por él de la manera que se acostumbraba a hacer entre las gentes de su clase. Su cuerpo fue trasladado al humilde cementerio de Altzo Azpi.
Pasado un tiempo de su muerte, parece ser que unos etnólogos se dirigieron a la familia del gigante con el propósito de comprar su esqueleto. La familia se negó. Desde entonces, corrió la voz de que alguien robó los huesos del gigante de su tumba. La gente del pueblo decía que cuando llegó el momento de exhumar su cuerpo, su esqueleto había desaparecido. Algunos decían que se encontraba en algún museo de Londres o Paris. Las investigaciones que realizó Gandarias para aclarar este asunto, no confirmaron ninguna de estas hipótesis.
Miguel Joaquín no tuvo descendencia. Su padre, Miguel Antonio, murió once años después.
Homenaje construido con hormigón
Durante mucho tiempo, quisieron homenajear a Miguel Joaquín esculpiendo una escultura de piedra. Concretamente mostraron su interés la Diputación Foral y una asociación privada. El desencuentro entre los vecinos por situar la escultura en Altzo Muino o Altzo Azpi se resolvió finalmente y encargaron un relieve sencillo pero muy significativo a Juanito Lope. En él está representado de pie, vestido de baserritarra, con txapela y apoyando las manos en una makila.

Relieve situado en la entrada del caserío Ipintza. Fotografía de 2003.
Juan Lope Jimenez, autor del relieve

El relieve firmado por Lope muestra la fecha de 23 de mayo de 1968. Fotografía de 2003.
En la entrada del caserío Ipintza puede ser visitada la escultura titulada Gigante de Altzo. Lope esculpió en 1968 la imagen de Joaquín.
Juan Lope Jimenez nació en Tolosa en 1917. Tras la Guerra Civil estudió Modelación en la Escuela de Artes y Oficios de Donostia. Tuvo de profesor a José Lopetegi. Un tiempo más tarde, se trasladó a Madrid con el escultor Juan Benllure pero por poco tiempo ya que no se adaptaba a la vida de la ciudad. Trabajaba como obrero en una fábrica y esculpía durante su tiempo libre. Más de treinta obras constituyen su labor de artista. Entre las mismas figuran los bustos del coreógrafo Iztueta, de los investigadores Barandiaran y Pablo Gorosabel y del poeta Lizardi.

Lope cinceló a Joaquín a tamaño real. En la parte de abajo de la imagen esculpió una abarka de 42 centímetros de largo. Fotografía de 2003.
OTRAS PERSONAS GIGANTES
- Fermin Arrudi. Sallent (Zaragoza). 2,23 metros. Falleció en 1913, a la edad de 43 años.
- El Gigante de Béjar. Salamanca. 2,18 metros. Pesó 14 arrobas (161 kilos).
- Un gigante de México. 2,40 metros de altura y 160 kilos de peso. Falleció en 1899.
- Se dice que en el pueblo asturiano llamado Sama nació otro gigante de 2,20metros de altura. Murió joven.
- Anna Haining Swan. Nació con 8 kilos de peso (el 6 de agosto de 1846). A la edad de cuatro años medía 1,35 metros; con diez años, 1,97 metros; con 17, 2,28; y al final paró con 2,40 metros. Murió con 42 años. Tuvo dos hijos. Participó en los expectáculos organizados por Phineas Taylor Barnum.
- La alemana Marianne Wedhe alcanzó los 2,53 metros de altura. Se considera que se trata de la mujer más alta de la edad moderna.
- Angus McAskill, contenporáneo de Anna Swan, llegó a medir 2,50 metros.
- Matin Bates, El Gigante de Kentucky medía 2,20 metros. Anna Swan y él fueron matrimonio.
NOTAS
(*1)13 onzas. (Estos datos son orientativos). El 23 de diciembre de 2003, una onza vale 412 dolares. Un euro vale 1,20 dolares. Suponiendo que el dolar y el euro son equivalentes, 13 onzas (13 x 412=5.356 euro) serían 5.356 euros. Es decir, 891.163,42 pesetas. Teniendo en cuenta la devaluación de la moneda, sería muy interesante calcular cuantas cosas se podrían comprar o hacer con 5.356 euros (=891.163, 42 pesetas=13 onzas) hace 160 años.
(*2)1 arroba=11.50615kgs.
(*3)1 Azumbre= 2,016 litros. Medio azumbre=1.008 litros.
(*4) 500 misas, a ocho reales vellón cada una, eran equivalentes a 1.000 pesetas. Durante el tercer cuarto del siglo XX era equivalente a 50.000 pesetas lo cual era una cantidad importante para aquella época.
En Altzo, enero de 2004.
Area de Cultura. Ayuntamiento de Altzo.
Supervisión y correcciones: UEMAko Euskara Zerbitzua (Udalerri Euskaldunen Mankomunitatea).